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  • Filosofía Afilada

La era del egoísmo ingenuo

Actualizado: 13 de abr de 2020

Por qué nos importa el devenir del “Obamacare”


Por Rodrigo Y. Sandoval


Una idea se difunde como fuego sobre un bosque seco: todo lo que tenemos nos lo debemos a nosotros mismos. El tamaño de ese “nosotros” varía, aunque más preciso es decir que se adapta: la ilusión individualista del hongo en una pradera, puede ampliarse al mito de la familia cerrada y llegar, por último, a la comunidad nacional imaginaria. No es el sentido de esta máxima la conformación de una identidad a partir de la diferencia, antes bien se trata de una historia del éxito (o del fracaso) apoyada en la confrontación y la amenaza de los que no componen ese nosotros.


Los defectos de esta narrativa saltan a la vista. El individualismo fungi no se aplica ni a los niños ferales, y de la exogamia dependen las opciones de triunfo de una familia. En el caso del nacionalismo, son buenos argumentos la historia de los Estados pero también la dependencia capitalista de la mano de obra migrante sin ciudadanía plena.


Pero el desprecio ilustrado dice poco o nada a una población sedienta por el bienestar prometido a su esfuerzo de décadas. Y la derecha conservadora (esa masa políticamente deforme cuyo único factor común es el desprecio de la igualdad) cosecha del campo arado por la explicación neoliberal desde los años 70: la ambición individual es la gasolina del éxito en una competencia cuya meta es el nosotros (en cualquiera de sus tallas disminuidas); todo elemento ajeno (desde el Estado hasta la mujer enferma no asegurada) es un obstáculo para el triunfo de aquellos que de verdad se esfuerzan.


De la misma manera que no podemos acusar a los migrantes indocumentados latinos hombres y mujeres de no trabajar lo suficiente, tampoco es fácil recriminar a los hombres blancos norteamericanos de clase media baja por exigir la recompensa a su esfuerzo construyendo el sueño americano. La historia se cocinaba desde algunas décadas atrás, y el acento que Trump ha impuesto es sólo una fórmula con aires de novedad en el marco de un algoritmo que sigue siendo el mismo. La ingenuidad aquí acusada es doble: aparece en el mito de la autosuficiencia que sólo ha beneficiado al 1% y se refuerza, como un tema con variaciones, por el discurso del chivo expiatorio que ha descubierto Donald Trump.


Por este motivo seguimos con atención –desde la periferia del imperio– el debate en torno al Obamacare (Affordable Care Act). Esta ley que Trump busca revertir (tal como prometió en campaña), fue una estrategia de la administración de Obama basada en el principio de solidaridad para ampliar, por intervención del Estado, la cobertura de salud hacia los norteamericanos más pobres. Aunque el Obamacare aún permanecía lejos de la des-privatización de la salud que garantizaría una cobertura cercana a la universal, la discusión actual (impulsada, entre otros, por Bernie Sanders) muestra una inclinación de hasta el 60% de los estadounidenses a favor de una medida socialista como la cobertura universal de salud, con un 28% a favor de que ésta esté administrada por el Estado (single-payer system). De ser así, una luz aparece al final del túnel en el hemisferio donde se crean las políticas que Latinoamérica replica: el mito ingenuo del egoísmo no es tan sólido como parece.

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