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  • Filosofía Afilada

“Las enfermedades no caen del cielo”

Reseña de Big Farms Make Big Flu de Marius Gilbert, publicada en inglés por The Lancet (enero 2017, Vol. 17) *


Tal como decía el biólogo evolutivo Richard Lewontin en 1992,


el asbesto y las fibras de algodón no son las causas del cáncer. Son agentes de las causas sociales, de las formaciones sociales que determinan la naturaleza de nuestras vidas productivas y de consumo; al final, es sólo a través de los cambios de esas fuerzas sociales que podemos llegar a la raíz del problema de la salud.


¿Por qué el caso de las nuevas enfermedades infecciosas sería diferente? ¿Fue la epidemia de ébola en África occidental [2014-2016, n.d.t.] causada por el virus del Ébola o por el desmantelamiento de la infraestructura de salud pública en los países donde apareció, después de años de ajustes estructurales? ¿Cuál es el agente y cuál es la causa?


La narrativa popular de los virus mortales que aparecen en los depósitos de animales salvajes apela claramente a la fascinación profunda de la humanidad por la vida salvaje y sus riesgos. Pero ¿ese foco en el origen zoonótico de las nuevas enfermedades infecciosas no está acaso distrayendo nuestra atención de las fuerzas sociales, económicas y culturales más importantes que operan en escalas espaciales y temporales diferentes, y que contribuyen con la cadena de causalidad que dirige hacia la epidemia?


En su libro Big Farms Make Big Flu (Grandes granjas, grandes gripes)**, el ecologista evolutivo Rob Wallace hace uso de la virología, la filogeografía, la ecología política, la modelización matemática, y la economía para confrontar estas preguntas, y llevarnos en un viaje rico y fascinante a través de las diferentes capas de causalidad en la aparición de enfermedades. En paralelo con sus informes sobre la influenza y otras enfermedades infecciosas emergentes, Wallace se ocupa de varios problemas bio-culturales vinculados con la globalización de la comida y los mercados textiles. El rango de problemas es diverso, aunque tres puntos de vista son recurrentes a lo largo del libro.


En primer lugar, Wallace presenta argumentos fuertes contra el neoliberalismo, por el poder ilimitado que les da a los negocios agrícolas para imponer sus externalidades a las sociedades. “Las enfermedades no caen del cielo”, como solía decir Jan Slingenbergh, ecologista senior de enfermedades de la FAO. Wallace desarrolla esta perspectiva y construye un caso sólido para demostrar cómo la emergencia de la pandemia de influenza [2009-2010, virus H1N1; n.d.t.], una de las amenazas de salud pública más importantes de los últimos tiempos, es una externalidad vinculada a la industrialización de los sistemas de comida. Hace eco del libro de Naomi Klein, This changes everything: capitalism vs the climate (Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima), al situar las nuevas enfermedades infecciosas, y no el cambio climático, en la lucha por el poder entre el interés público y el beneficio privado de unos cuantos. La emergencia de la resistencia a los antibióticos (antimicrobial resistance) como una amenaza global a la salud pública se suma a la acusación construida por Wallace: hay una amplia participación de los antibióticos usados en la agricultura sólo para aumentar los márgenes de ganancia de un número limitado de capitalistas de las grandes agroindustrias, a expensas del resto de la sociedad que debe afrontar y lidiar con la aparición de infecciones resistentes a los medicamentos.


En segundo lugar, el libro de Wallace es un proponente vigoroso de las ciencias transdisciplinarias, y refleja perfectamente las tensiones y dificultades al momento de atravesar la brecha entre las epistemologías usadas en las ciencias naturales y las ciencias humanas. Lxs lectores del dominio biomédico están invitadxs a dejar sus valores-p (p-values) [en estadística, índice de probabilidad de una hipótesis, n.d.t.]en la puerta de entrada, y puede que estén algo desorientadxs, cuando no perplejxs, por las libertades que Wallace se toma en la manera de construir evidencias a las que están acostumbradxs, o por el gusto especial del autor por el lenguaje sofisticado y el uso de metáforas en lugar de las expresiones definidas consistente y sistemáticamente. Pero también encontrarán un fundamento robusto y más familiar en las referencias a la ecología evolutiva, la epidemiología y la modelización que puede ser que lxs apacigüe. A la inversa, lxs lectores de las ciencias humanas pueden frustrarse por el compromiso de Wallace con el empirismo, pero sabrán apreciar el gran rango de resultados empíricos que apoyan sus ideas.


En tercer lugar, Wallace argumenta que las fuerzas sociales y evolutivas que dirigen las enfermedades infecciosas están tan entretejidas en múltiples niveles ecológicos, culturales y organizacionales que los intentos por entenderlas o estudiarlas que no reconozcan esta naturaleza intrincada están destinados al fracaso. Este argumento no es necesariamente nuevo, y la aparición del concepto de eco-salud (EcoHealth) y las perspectivas de una salud (one health) han traído mejoras a este respecto, al animar a lxs científicxs y médicxs de la salud humana y animal a considerar resultados sobre la salud de manera más holística. Sin embargo, Wallace demuestra convincentemente que todavía hay un gran camino por recorrer antes de que la influencia de las fuerzas económicas y sociales esté completamente representada en la investigación sobre nuevas enfermedades infecciosas, así como en las intervenciones en contra de éstas. Ajustes estructurales, acuerdos económicos y decisiones de inversión siguen siendo parte de un contexto más amplio, percibido como “fuerzas naturales”, cosas que no podemos cambiar ni sobre las que podemos actuar. Nuestro fracaso en la identificación y denominación de esas fuerzas, según Wallace, impide la identificación e implementación de soluciones más estructuradas que apunten hacia esas causas enraizadas en lugar de tratar sus síntomas.


Si lxs lectores están de acuerdo con estos tres puntos de vista o no, no es importante. Lo que hace al libro de Wallace una lectura obligatoria para las personas dedicadas a las nuevas enfermedades infecciosas y a otras cuestiones producidas por los sistemas de alimentación modernos es la amplitud de los temas interrelacionados, la riqueza y la naturaleza estimulante de este ensamblado. Lxs lectores dejarán este libro pensando en las enfermedades infecciosas desde otro ángulo, conscientes de sus causas múltiples y entrelazadas en el contexto rápidamente cambiante de nuestro entorno agro-ecológico.


Desde el sábado 1ro de mayo (2021), un grupo de lectura co-organizado por Filosofía Afilada se reunirá mensualmente y de manera virtual para discutir las ideas del libro de Wallace. Puedes inscribirte llenando este formulario.


* Traducido del inglés por Rodrigo Y. Sandoval. Traducción no-oficial con fines puramente divulgativos.

** Si te faltan los medios para adquirir el libro, puedes descargarlo en inglés de la página Library Genesis (libgen.rs). La versión castellana es de 2020, no hemos encontrado aún una versión de acceso libre.


#Wallace

#Klein

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