Buscar

Manifiesto del "slow professor"

Prefacio del libro The Slow Professor. Desafiando la cultura de la rapidez en la academia de Maggie Berg y Barbara K. Seeber (2016). Traducido por Beltrán Jiménez Villar (2022).

Imagen de Michelle Kondrich para Vox (https://www.vox.com/education)

Somos profesoras lentas. Creemos que adoptar los principios del slow professor en nuestra práctica profesional es una forma efectiva de aliviar el estrés laboral, preservar la educación humanística y resistir a la universidad corporativa. El Slow Movement –originado con la Slow Food– desafía el ritmo frenético y la estandarización de la cultura contemporánea. A pesar de que la lentitud ha sido celebrada en la arquitectura, la vida urbana y las relaciones personales, no ha encontrado su hueco en la educación. Sin embargo, si hay un sector en la sociedad que debe cultivar el pensamiento profundo, es el profesorado universitario. La corporativización ha comprometido la vida académica y ha acelerado el reloj. La mayor preocupación de la universidad administrativa es la eficiencia, lo que provoca que el tiempo se agote y que nos sintamos impotentes al someternos a él. Hablar sobre el estrés del profesorado no es autocomplaciente, no hablar de él es caer en el juego del modelo corporativo.


En la universidad corporativa el poder se transfiere del claustro a los gerentes, la justificación económica domina y el famoso «balance de resultados» eclipsa las inquietudes pedagógicas e intelectuales. Los profesores lentos defienden la deliberación ante la aceleración. Los profesores necesitamos tiempo para pensar, como también lo necesitan los estudiantes. El tiempo para reflexionar y las investigaciones no conclusivas no son un lujo, sino que son cruciales para lo que hacemos.


El lenguaje de la crisis predomina en la literatura sobre la universidad corporativa, urgiéndonos a actuar antes de que sea demasiado tarde. Nosotras somos más optimistas, creemos que la resistencia está viva y en buen estado. Imaginamos a los profesores lentos actuando con determinación, cultivando resiliencia emocional e intelectual. Al tomarse tiempo para la reflexión y el diálogo, los profesores lentos recuperan la vida intelectual de la universidad.

*

The Slow Professor se nutre de distintos campos. Nos han influido la literatura sobre la corporativización de la educación superior, estudios empíricos que registran los efectos perjudiciales del estrés y la soledad para la salud mental y física, el discurso extendido de la autoayuda que enfatiza la importancia del equilibrio entre la vida y el trabajo y, por supuesto, los textos clave del SlowMovement. Hemos aprendido mucho de estas escuelas de pensamiento, pero nuestro libro, a la vez que comparte alguna de sus características, es único en su combinación de preocupaciones filosóficas, políticas y pragmáticas. Es más optimista que los trabajos sobre la universidad corporativa, más político e histórico que la autoayuda y con un enfoque más académico que los que versan sobre el estrés y el Slow Movement. Concretamente, es el primer libro hasta la fecha que extiende los principios slow a la academia.


Ambas somos críticas literarias y escribir este libro nos ha empujado fuera de nuestra zona de confort. Hemos tenido que desaprender elementos de nuestra formación académica, lo que a la vez nos ha permitido, paradójicamente, recordar aspectos vitales de nuestra vida académica que corren el peligro de convertirse en reliquias del pasado. El argumento de The Slow Professor está basado en estudios empíricos realizados en campos como la sociología, la medicina, la ciencia de la información y los estudios laborales, y hunde sus raíces en la experiencia personal. Aunque a veces nos preocupaba que el libro fuera demasiado personal, entendimos que la inclusión de testimonios era crucial para el proyecto y estaba necesariamente relacionada con su dimensión política. Magda Lewis, en su artículo «More Than Meets the Eye: The Under Side of the Corporate Culture Higher Education and Possibilities for a New Feminist Critique», nos recuerda que las anécdotas son «un prerrequisito fundamental para desarrollar nuevas comprensiones sobre el funcionamiento de discursos y estructuras políticas más amplias» (12). El propósito del testimonio, entonces, no es revelar «características individuales» sino «amplificar el contexto político que hace esos acontecimientos posibles y […] ofrecer el terreno desde el que puede empezar una conversación colectiva sobre la actual vida social, política e intelectual en la academia» (15). Además como indica un artículo reciente en Guardian Higher Education Networks, «aunque los relatos anecdóticos se multiplican, los problemas de salud mental en la academia apenas se investigan y los datos específicos son muy escasos» (Shaw y Ward). Y ante esta escasez de datos, los relatos personales pueden guiar nuestro pensamiento, nuestras acciones e investigaciones futuras. Recogemos la lección de Marc Bekoff sobre la emergente ciencia del comportamiento animal: «la pluralidad de la anécdota es un dato» (Animal Studies Reader 76). El testimonio no solo refleja nuestra perspectiva feminista y el estado actual de la investigación sobre el asunto, sino que también busca arrojar luz sobre las experiencias académicas que creemos que son comunes, aunque no se reconozcan. Como Stefan Collini en What Are Universities For?, un libro que admiramos profundamente, esperamos «conducir al lector a fijarse y reconocer algo hasta ahora descuidado, mal descrito, infravalorado o eliminado» y, como Collini, creemos que «el proceso de reconocimiento es siempre, en parte, una apelación a algo que el lector, en cierta medida, ya sabe» (xiii). Nuestras historias personales, entonces, complementan los datos que se están acumulando y el sentido general de nuestro libro, que es promover una mayor franqueza sobre las formas en las que la universidad corporativa afecta a nuestra práctica profesional y a nuestro bienestar.


Queremos que este libro sirva como una intervención. Dado que este es nuestro objetivo, a veces adoptarnos el tono del manifiesto. En algunos puntos somos deliberadamente esquemáticas, identificando a grandes rasgos las fuerzas que actúan en la universidad contemporánea que ponen en riesgo los objetivos consagrados de la educación superior, así como sugiriendo un modelo de resistencia. The Slow Professor es una llamada a la acción y, en tanto que tal, es de naturaleza idealista. A la vez que nuestro Manifiesto del slow profesor (adjuntado a este prefacio) ha nacido del trabajo académico fundamentado y de la reflexión personal, ofrece, de manera destilada, una contra-identidad que podemos defender frente al profesor agobiado, supervisado, frenético, estresado y desmoralizado que es el producto de la corporativización de la educación superior.


Ha sido una decisión meditada por nuestra parte no escribir un libro académico de 300 páginas que nuestros colegas hubieran estado demasiado ocupados para leer. Los principios rectores de The Slow Professor son ser útil, accesible a distintas disciplinas y asertivo. Si reconocemos las desigualdades sistémicas en la universidad, un enfoque lento es potencialmente relevante para todo el espectro de los puestos académicos. Quienes ocupamos puestos de titularidad, dada la protección que disfrutamos, tenemos la obligación de intentar mejorar como podamos el clima laboral en el que trabajamos todos nosotros. Nos preocupa que continuamente el listón suba para cada generación de profesorado, por lo que el libro también está dirigido a estudiantes de posgrado.


*Maggie Berg ha sido profesora en la Queen’s University (Canadá). Sus especialidades son la literatura victoriana, la teoría literaria, el género y la sexualidad y la pedagogía. Barbara K. Seeber es profesora en la Brock University (Canadá). Se especializa en la literatura del siglo XVIII, Jane Austen y los estudios animales.

**La traducción al castellano ha sido publicada por la editorial de la Universidad de Granada. El ebook puede conseguirse en este enlace por 6 euros: https://editorial.ugr.es/libro/the-slow-professor-desafiando-la-cultura-de-la-rapidez-en-la-academia_139040/

39 visualizaciones0 comentarios